¿Cómo es la terapia felina?
La terapia felina consiste en sesiones con un gato entrenado para trabajar con personas, dirigidas por una persona formada en terapia felina. La presencia del gato reduce la tensión, ralentiza el ritmo de la sesión y ofrece un contacto que no necesita palabras; para niños retraídos, personas con ansiedad social o personas que han vivido experiencias difíciles, puede ser el punto de partida más fácil.
El gato trabaja en sus propios términos, y esa es una parte importante de estas sesiones: no se le puede obligar a nada; hay que esperar, observar y respetar su «no». Por el camino, las personas participantes aprenden a leer señales, a regular su propia activación (porque los movimientos bruscos y los ruidos fuertes espantan al gato) y a disfrutar de un contacto al que alguien accede por su propia voluntad. Es una lección muy concreta sobre los límites, los propios y los ajenos.
Las sesiones son más cortas y los grupos más pequeños que en otras terapias grupales, porque aquí el bienestar del animal es una condición, no un extra: el gato siempre tiene acceso a un lugar donde retirarse, y damos por terminada la sesión cuando ya ha tenido suficiente. Realizamos las sesiones en grupos de edades afines, después de una conversación inicial, que incluye preguntas sobre alergias y miedo a los animales.
¿Cómo es en la práctica?
Preguntas frecuentes
Respuestas a las preguntas más importantes
Especialistas que dirigen las sesiones grupales

mgr Sabina Siegieda
Psicóloga, Psicoterapeuta sistémica, Dietista
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mgr Tatiana Chmielewska
Psicóloga, Psicóloga infantil
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mgr Magdalena Raba
Psicóloga, Psicoterapeuta en formación
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mgr Sandra Małkowska
Psicóloga, Psicóloga infantil, Psicodietista
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