Verificado clínicamente
El contenido de este artículo ha sido verificado por el equipo de especialistas del Centro Psicológico Sztuka Harmonii.
Estilo de apego temeroso-evitativo (fearful-avoidant)
El estilo de apego temeroso-evitativo, llamado fearful-avoidant en la literatura en inglés, es un patrón en el que un alto miedo al rechazo coexiste con una alta evitación de la cercanía. No es una versión intermedia de los otros dos patrones ni una mezcla atenuada de ellos. Es una situación en la que ambas estrategias actúan a la vez y se bloquean mutuamente: la necesidad de contacto activa el acercamiento, y el acercamiento activa la huida. A continuación describimos cómo se ve esto en la práctica y en qué se diferencia del patrón ansioso y del evitativo.
Por qué dos estrategias contradictorias a la vez
En el modelo de Bartholomew y Horowitz (1991), este patrón describe la combinación de un modelo negativo de sí mismo y un modelo negativo de los demás. La creencia es, más o menos, esta: no soy suficiente para que me quieran conservar y, al mismo tiempo, no se puede confiar en nadie. De ambas premisas se derivan conclusiones contradictorias - hay que acercarse para no perder, y hay que mantener la distancia para no resultar herido.
En el lenguaje de las dimensiones, esto resulta más sencillo: una puntuación alta en la escala de ansiedad y una alta en la escala de evitación. En las investigaciones con niños, la descripción análoga es el patrón desorganizado, introducido por Mary Main y Judith Solomon para las situaciones en las que el niño no tiene ninguna estrategia coherente - se acerca y se queda paralizado, se aproxima de espaldas, realiza movimientos que se anulan entre sí.
Cómo es el ciclo de atracción y rechazo
El elemento más reconocible de este patrón es su carácter cíclico, normalmente repetitivo y agotador para ambas partes:
- Acercamiento. El inicio de la relación suele ser intenso; aparecen un fuerte compromiso y una apertura rápida.
- Aumento de la cercanía. Con ella crece la sensación de amenaza - cuanto más hay que perder, más fuerte es el miedo.
- Retirada. Enfriamiento repentino, desaparición, búsqueda de defectos en la otra persona y, a veces, el fin de la relación.
- Regreso del miedo a la pérdida. Tras el distanciamiento vuelve la añoranza y aparece un nuevo acercamiento.
Desde fuera parece indecisión o falta de honestidad. Desde dentro, lo más habitual es la experiencia de estar atrapado: ambas opciones - la cercanía y la distancia - parecen insoportables, y ninguna trae alivio por mucho tiempo.
En qué se diferencia del patrón ansioso
El patrón ansioso-preocupado, descrito también como estilo de apego ambivalente, tiene una única estrategia coherente: acercarse y buscar seguridad. Cuando su pareja se distancia, la persona con este patrón aumenta el contacto en lugar de cortarlo. La ambivalencia se refiere a los sentimientos hacia la otra persona - enfado y añoranza a la vez - pero la dirección de la acción sigue siendo la misma.
En el patrón temeroso-evitativo cambia la propia dirección. Tras una fase de búsqueda intensa de cercanía llega la retirada, que no es una protesta calculada para provocar una reacción, sino una huida real del estado de cercanía. Esta distinción tiene importancia práctica: las estrategias eficaces con el patrón ansioso, por ejemplo aumentar la disponibilidad, en este caso pueden intensificar momentáneamente la necesidad de distancia.
En qué se diferencia del patrón evitativo
El patrón evitativo-despectivo se basa en una ansiedad baja y una evitación alta. La cercanía se valora como innecesaria o molesta, y la autosuficiencia como un valor. La persona con este patrón normalmente no siente añoranza tras retirarse, al menos no de forma consciente.
En el patrón temeroso-evitativo, el miedo está presente y es muy evidente. La distancia no trae calma, sino otra ola de inquietud. Por eso las personas con este patrón piden ayuda con más frecuencia: el sufrimiento se siente y no queda neutralizado por la estrategia.
De dónde viene
En la literatura, este patrón se ha relacionado con situaciones en las que la figura cuidadora era a la vez fuente de consuelo y fuente de miedo. Mary Main y Erik Hesse lo describieron como una paradoja sin solución: el sistema de apego ordena acercarse a la persona que activa el miedo, y el miedo ordena alejarse de ella. En esa situación, el niño no dispone de una estrategia coherente.
Conviene, sin embargo, expresarlo con cautela. No todas las personas adultas con puntuaciones altas en ambas escalas han vivido violencia o negligencia, y el patrón por sí solo no es prueba de nada del pasado. Las relaciones descritas en las investigaciones son estadísticas y se refieren a grupos, no a historias individuales. El contexto de las experiencias difíciles tempranas lo describimos en el texto sobre el trauma infantil.
Cómo se ve desde la perspectiva de la otra persona
Las parejas de personas con este patrón suelen describir lo mismo: la sensación de que la relación tiene dos modos y no se sabe cuál se activará hoy. Después de una fase de mucha cercanía llega una retirada sin un motivo claro, y el intento de aclararlo acelera el distanciamiento. La reacción natural es entonces aumentar el contacto o retirarse también uno mismo, y ambas cosas suelen profundizar el ciclo.
Ayudan unos pocos acuerdos sencillos. Primero, acordar que el aviso de que se necesita distancia incluya una fecha de regreso. Segundo, no mantener conversaciones sobre el futuro de la relación durante la fase de retirada. Tercero, separar el contenido del momento: lo que se dice en el punto álgido de la tensión rara vez es la postura completa de la persona que lo dice. Estas reglas no sustituyen el trabajo sobre el patrón, pero reducen el número de decisiones tomadas en el impulso del momento.
Qué suele ayudar en el día a día
- Nombrar los dos movimientos a la vez. “Quiero estar cerca y al mismo tiempo tengo ganas de huir” es una frase difícil, pero mucho menos confusa para la otra persona que desaparecer sin más.
- Avisar de la necesidad de distancia. Un breve mensaje con una fecha de regreso cambia el sentido de la retirada: deja de ser una ruptura del contacto.
- Pasos de acercamiento más pequeños. Entrar en la relación de forma rápida e intensa suele acelerar la fase de huida.
- No dar demasiado peso a las decisiones tomadas en la fase de retirada. Una ruptura anunciada en el punto álgido de la tensión rara vez es una decisión respaldada por toda la persona.
- Un ritmo diario estable. Cuando hay mucha variabilidad interna, unas condiciones externas predecibles tienen un efecto medible.
El trabajo terapéutico - qué esperar
Con este patrón, el ritmo del trabajo es más importante que la técnica. Construir la cercanía demasiado rápido en la relación terapéutica activa el mismo mecanismo que en las relaciones privadas, incluida la interrupción de la terapia. Por eso el comienzo suele centrarse en la estabilización y en la previsibilidad del encuadre: horarios fijos, reglas claras, sin sorpresas.
Los datos sobre cuánto puede modificarse el patrón de apego a lo largo de la psicoterapia los hemos reunido en el texto ¿se puede cambiar el estilo de apego? Qué dicen las investigaciones. En resumen: el cambio es posible, se mide más bien en meses que en semanas, y su primer signo no suele ser la desaparición del ciclo, sino su atenuación. Encontrarás un contexto más amplio de los cuatro patrones en el artículo estilos de apego: test, tipos e influencia en las relaciones.
Cuándo conviene pedir ayuda
Hablar con un especialista puede ser recomendable cuando el ciclo de acercamiento y corte se repite en sucesivas relaciones, cuando tras la retirada aparece un fuerte sentimiento de culpa o síntomas de ánimo bajo, cuando cuesta mantener un contacto estable con cualquier persona cercana, y también cuando el patrón se asocia con recuerdos recurrentes de experiencias difíciles.
Si en la relación actual hay violencia física, psicológica, sexual o económica, no se trata de una cuestión de estilo de apego y requiere otro tipo de apoyo. Teléfono de la Niebieska Linia (Línea Azul, línea de ayuda para personas que sufren violencia doméstica), disponible las 24 horas: 800 120 002. En caso de peligro inmediato, el número de emergencias es el 112.
En el Centrum Psychologiczne Sztuka Harmonii (centro psicológico) en Gdańsk ofrecemos psicoterapia individual y, en situaciones urgentes, intervención en crisis. Teléfono: 732 059 980.
Este artículo tiene carácter psicoeducativo y no sustituye la consulta con un especialista ni un diagnóstico. El patrón descrito no es una enfermedad ni una prueba de acontecimientos concretos del pasado.



